Una voz autorizada

19/04/12

Tras la muerte del futbolista italiano Piermario Morosini, el diario Clarín publicó un informe que incluyó las opiniones de prestigiosos médicos ligados al fútbol, entre ellos el Doctor Luis Pintos, Director de nuestro IMDYR. Esta es, textualmente, la nota realizada por el mencionado matutino al Doctor Pintos:
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“En el fútbol argentino aún no pasó nada porque Dios no quiere que pase”, le comenta a Clarín con voz preocupada el doctor Luis Pintos, Director del Instituto de Medicina del Deporte y Rehabilitación de Futbolistas Argentinos Agremiados, que además fue por algo más de treinta años médico de distintos clubes como Boca, Racing y Huracán.
“Lamentablemente no todos los clubes cuentan con un desfibrilador; eso debe ser una exigencia para las instituciones. Y que estén dentro del terreno de juego, porque si hay una emergencia pueden pasar minutos importantes en ir al vestuario a buscarlo y quizás terminan siendo vitales en la vida de alguien. Los médicos en los clubes, deben sentirse solos con su alma dentro del campo de juego porque si pasa algo no cuentan, en su mayoría, con los materiales necesarios para salvar una vida. Además, en muchos casos las ambulancias sirven para transportar al jugador, pero no tienen un desfibrilador u otros elementos para asistir al paciente en una emergencia ”.
Sus palabras describen la realidad de los clubes argentinos que por una cuestión económica, en muchos casos, no realizan los controles con rigurosidad. “Un control completo puede salir entre 500 y 600 pesos, pero sumado a la cantidad de jugadores que tiene un club -entre plantel profesional e inferiores- el costo se eleva. Por eso algunos no los hacen completos y eso es un error gravísimo”.
Pintos remarca que “cuando un club quiere inscribir a un chico para jugar en competencias de AFA, la casa del fútbol les realiza un estudio minucioso que incluye controles de tórax, electrocardiograma y análisis de rutina; en el caso de que se encuentre alguna anomalía se le realiza un ecocardiograma (ecografía del corazón)”.
“Estos controles son obligatorios; si no se hacen el jugador no está habilitado para jugar”, agrega Pintos, miembro fundador de la Sociedad de Medicina del Deporte. Pero el problema surge cuando son los clubes los que deben seguir con estos chequeos, que en muchos casos no se hacen por una cuestión de presupuesto. “Los jugadores, en mayor o menor medida, entran controlados a la cancha y si hay dudas acerca de su salud se controla más exhaustivamente, pero la muerte súbita pasa aunque el control sea extremo y en muchos casos no se sabe el motivo”. De todos modos Pintos dice que en las categorías del ascenso, en las inferiores y en muchos clubes de Primera no se podría actuar debidamente: “Las instituciones no cuentan con los elementos necesarios para socorrer a un jugador ante una situación de emergencia dentro del campo de juego. Y ni que hablar de los hinchas...”