Fractura del quinto metatarsiano

28/10/16

Generalmente la informamos como fractura de la cola del quinto metatarsiano, porque allí es el lugar de mayor frecuencia, especialmente en el deportista saltador. En nuestro estudio estadístico y para el libro de Traumatología en el Fútbol (edición 2005 Ed Akadia) observamos que la mayor cantidad de estas fracturas fueron padecidas por los defensores centrales, atribuible esto al mecanismo de acción en el salto en ambas áreas, correspondiente a la función de dicho futbolista. Al caer, frecuentemente se genera una torción en supinación en el momento de apoyar con la cara externa del pie, ora en terrenos desiguales ó bien con pérdida de la estabilidad en el aire, debido a la fricción con el contrincante. Dicha caída desarticulada produce un esguince de antepie, con impacto sobre la cola del quinto y fractura secuelar. Puede escucharse ruido con dolor puntual, por lo que el jugador abandona el campo de juego.
En la generalidad de los casos, con una inmovilidad adecuada sin cargar el peso del cuerpo por 45 días, suele consolidar la fractura. Depende del trazo de la fractura y en qué lugar está ubicada en el  hueso. Dicho metatarsiano presenta una irrigación sanguínea deficiente y es quizás la causa importante que impide consolidaciones seguras y en poco tiempo. Aún más si ocurre en un pie cavo varo, es decir en un pie con mucho arco interno distinto u opuesto al apoyo anatómico del pie plano. Este es el jugador que padece esguinces a repetición de tobillo por exceso de arco del pie.
Si la fractura se ubica en el tercio medio de la diáfisis del hueso, ya no en la cola del quinto, el tratamiento incruento generalmente es exitoso. En nuestro caso y para esta patología nos estamos ocupando sólo de la cola del quinto. Sin embargo, puede ocurrir que luego de la inmovilización sin apoyo del pie lesionado, y que el informe de las imágenes radiográficas y tomográficas no demuestren un callo aceptable para el comienzo de la rehabilitación kinesiológica, esté la posibilidad de la resolución quirúrgica. También ésta presenta dos alternativas. O bien disconforme con la imagen que arrojan los estudios se indica osteosíntesis de aquella mediante un tornillo, o bien si intentan con rehabilitación kinesiológica post inmovilización recuperarlo a pesar de un callo endeble, puede ocurrir que no se logre lo deseado.
En este caso, si el jugador en varios intentos de probar en el campo siente dolores o se genera dolor parecido al inicial luego de caídas repetidas, estaremos en presencia de un déficit de consolidación por retardo de la misma, o peor aún, seudoartrosis o falsa articulación o movimiento indeseable en el foco de la fractura que impide la total recomposición de la misma. En este estadío es cuando no cabe duda de que la indicación es la operación.
Nosotros hemos realizado osteosíntesis con tornillo junto a injerto óseo en el lugar lesionado, que es extraído de la cresta ilíaca de la pelvis. Elemento óseo éste con gran irrigación sanguínea, que viene a alimentar el déficit del hueso metatarsiano. Siempre utilizamos inmovilización enyesada por 45 días. Habrá quien utilice ortesis  y ello depende la casuística de cada cirujano. Pero esto ya es tema para otro artículo.

Dr. Luis Pintos -